Fanny Van Laere:Puede El pensamiento Creador Ayudar a Disolver el Ego?





“… una vida feliz requiere el tener un buen equilibrio entre pensar de forma inteligente y entrar en el espacio entre nuestros pensamientos…”

Una de las claves de la felicidad y la salud reside en tener una mente sana y equilibrada. Para ello tenemos que superar y transformar los pensamientos negativos, de juicio, rencor etc. que crean desarmonía, confusión y sabotean nuestras relaciones y nuestra vida. Con nuestros pensamientos y emociones construimos nuestra realidad, por lo tanto es importante retomar las riendas de nuestra mente y tener pensamientos de alta calidad.

Por otro lado una clave importante de la realización personal y espiritual es ir mas allá de la mente, desapegarnos de los pensamientos y vivir plenamente en el presente; encontrarse en la dicha del espacio entre los pensamientos, abiertos y atentos a la Vida, que está mas allá de nuestro ego o personalidad limitada.

Ello puede parecer en apariencia contradictorio y nos lleva a preguntas profundas, como por ejemplo:¿Cómo podemos transformar la calidad de nuestros pensamientos y a la vez estar más allá de la mente?¿Cómo el usar la mente me puede ayudar a ir más allá de ella? ¿Puede el pensamiento creador ayudar a disolver el ego?

El identificarnos con la mente y con estructuras de pensamientos nos lleva a desarrollar el ego y crear sufrimiento en nuestra vida. El hecho de identificarnos con la mente hace que nuestros procesos de pensamiento se limiten, hace que nos identifiquemos con una forma específica de pensar y de ser, y que dejemos de evolucionar y nos estanquemos. Para poder seguir existiendo, el ego necesita identificarse con formas de pensar e imágenes, y no le gusta mucho el cambio.

Cuando dejamos de identificarnos con nuestra mente descubrimos que somos el observador que está detrás del escenario y que, por lo tanto, podemos observar nuestros procesos de pensamiento. Entonces dejamos de ser victimas de nuestra mente y de nuestro ego.

Pero ello no significa que la mente sea la causa de los problemas. La causa de los problemas es la identificación con ella y su mal uso. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad y bien usada la mente es un regalo divino. Nuestra mente debería ser como una herramienta que usamos al servicio de la Divinidad, es decir, usar el pensamiento creador al servicio de la Vida, para el bien de todos los seres (incluyéndonos a nosotros mismos).

Usar el poder del pensamiento desde la identificación con nuestra mente y, por lo tanto, con los deseos superficiales del ego no conduce a la realización interna ni a la felicidad. Si por ejemplo estamos identificados con ideas sociales corrientes de éxito, como tener muchas posesiones materiales y queremos conseguir mas dinero, el obtenerlo solo reforzará mas nuestro ego. Este “logro” a la larga no nos dará bienestar ni satisfacción. No importa cuanto dinero consigamos, la satisfacción de lo logrado no durará mucho ya que el ego necesita crear más deseo para poder sobrevivir. De esta manera, nunca podremos llenar el vacío que sentimos al no estar conectados con nuestra verdadera naturaleza.

En cambio, si no estamos identificados con nuestra mente y los deseos de nuestro ego o falsa identidad, podremos tener claridad sobre lo que nos puede hacer feliz de verdad y contribuir a la vez a la felicidad de los demás.

El poder del pensamiento a menudo se ha malinterpretado y se ha hecho mal uso de él. Por suerte el usar el pensamiento creador para la satisfacción de los deseos superficiales a menudo no funciona. La razón es que nuestra naturaleza profunda no apoya estos deseos. Esta contradicción interna, aunque a menudo sea inconsciente, hace que las afirmaciones o el poder de la intención no funcionen. De alguna forma esa es la manera en la cual Dios nos protege de crear circunstancias y formas en nuestra vida que nos crearían desdicha.

Por esta razón muchas personas llegan a la conclusión de que el pensamiento creador no funciona, porque intentan utilizarlo desde su ego. En realidad el pensamiento es creador al servicio de la Divinidad. Es decir que creará las experiencias que necesitemos para evolucionar, esté nuestro ego o identidad superficial, de acuerdo con ello o no.

Algunas veces el pensamiento creador superficial funciona y la persona consigue materializar el objeto de su deseo egótico, para darse cuenta un tiempo después de que ello no le brindó la felicidad que perseguía. Estas experiencias encierran lecciones de sabiduría ya que le brindan a la persona la posibilidad de darse cuenta de que su felicidad no depende de la realización de sus deseos superficiales. Incluso a veces lo que ha conseguido le estará siendo arrebatado poco tiempo después. Ello le brinda la posibilidad a la persona, si se abre, de darse cuenta que su verdadero ser interno no es afectado por las “pérdidas” y que su naturaleza intrínseca es paz y gozo.

Nuestro ser interno no se puede definir con la mente ya que es mucho más grande que ella; de hecho él ha creado a la mente.

Con nuestra mente podemos crear una imagen mental de nuestro ser interno, la cual inevitablemente será limitada. Con nuestra mente no podemos abarcar ni entender nuestra naturaleza divina. Pero cuando dejamos de pensar, cuando entramos conscientemente en el espacio entre los pensamientos, estamos en contacto con ella y simplemente somos. El contacto con nuestra esencia nos brinda automáticamente la felicidad.

Sin embargo a fin de realizar nuestras tareas cotidianas y crear nuestra vida necesitamos pensar. La mente nos permite poder organizarnos, encontrar las mejores formas para ayudar a los demás, etc. Por lo tanto podemos decir que una vida feliz requiere el tener un buen equilibrio entre pensar de forma inteligente y entrar en el espacio entre nuestros pensamientos. Nuestra mente debería ser como un ordenador que encendemos cuando lo necesitamos y en el cual solo depositamos ideas que contribuyan a crear felicidad y eficiencia en las tareas que tenemos que llevar a cabo así como en el tipo de vida y relaciones que queremos tener; y que apaguemos cuando ya no la necesitemos. Es decir que la mente en realidad debería estar a nuestro servicio, en vez de que seamos esclavos de ella.

Lo bueno es que cuando estamos en contacto con nuestro ser, nuestra verdadera naturaleza divina, entonces ello nos energetiza y nos ayuda a tener pensamientos de más alta calidad. De alguna forma al estar más en contacto con la vida, cuando volvemos a tener pensamientos, tenemos la tendencia a desarrollar pensamientos nuevos, de más alta calidad, es decir, pensamientos que están a favor de la Vida. Sin embargo también tenemos que eliminar las estructuras negativas o erróneas que hay en nuestra mente, porque incluso si conseguimos el desapego, en algún momento nuestra mente inconsciente seguirá repitiendo los pensamientos contenidos en ella y creando lo mismos resultados limitantes.

Buda dijo que la técnica suprema de iluminación es pasar juicio sobre todos nuestros pensamientos. Con ello lo que quería decir es que tenemos que hacernos conscientes de todos nuestros pensamientos y cambiar los que no están en armonía con lo divino.

La mente puede producir maya o ilusión, es decir sufrimiento, o puede ser un instrumento para reconectarnos con el Ser y crear desde está conexión.

Podemos hacer que sea esclava de nuestro ego o que este al servicio de nuestra divinidad interna.

Nuestros pensamientos pueden estar en armonía con nuestra naturaleza divina; pueden ser pensamientos que no pierden la consciencia de unión con el Todo, es decir, pensamientos que no separan y que ven la Vida o lo Divino en todas las personas y en todas las cosas.Fanny Van Laere

**Om Namaha Shivaiya**

Gracias a Alejandra Chacin Herbert