VLADIMIR NABOKOV


Y entonces me di cuenta de la ternura del mundo, 
de la beneficencia profunda de todo lo que me rodeaba, 
del dichoso lazo existente entre mi ser y toda la creación, 
y me di cuenta de que la alegría que había buscado en ti 
no era algo que se produjera dentro de ti, 
sino que respiraba a mi alrededor y por todas partes...