CAYETANO ARROYO



Si te vas, 
no vayas hasta la calle donde sólo se oye la mecanicidad y la inercia.
Ve buscando el camino de los almendros y el camino de los manzanos, 
que ellos te enseñarán.
Si te vas, 
no mires los rostros angustiados por los surcos del sufrimiento innecesario del no saber mirarse.
Mira al Sol entre las gotas de rocío cuando mayo les abre el cielo, 
y mira también las lágrimas que resbalan por el limpio rostro del mundo 
cuando la incomprensión compunge su corazón.
Si te vas, 
no sientas el camino que dejaste atrás donde el tiempo hizo tantas obras.
Mira lo que queda en tu frente como condensado y puro, 
como esencia depurada, y gástalo con Amor en el nuevo camino.
Siémbralo para que se multiplique como el trigo y el maíz
se multiplican en la palma de la Mano de la Tierra y dan mil multiplicado por mil.
Si te vas, 
llévame en ti como yo me quedo contigo.