Ahora contaremos doce
y nos quedamos todos quietos.

Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.

Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en un inquietud instantánea.

Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.

Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.

No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.

Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.

Ahora contaré hasta doce
y tú te callas y me voy.

Pablo Neruda

Yo mismo, cuando me obligo a hacer algo que no quiero, 
cuando trato, cuando intento, cuando me presiono, cuando me obligo, 
cuando me impongo darte… es probable que consiga darte más, 
quizás mucho más, pero nunca te doy lo mejor. 
Porque lo mejor de mí, lo más bello de mí; lo más constructivo de mí… 
es lo que quiero darte, es lo que me surge sin esfuerzo.
Eric Berne

Georges Moustaki canta un poema 
de Sri Aurobindo

POÉTICAS



Luchar por las cenizas,
es renunciar al fuego.
 Benjamín Prado

¿Qué es lo que muero cuándo soy?
 Fernando Pessoa

El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar.
Jorge Luis Borjes

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas.
Antonio Lucas

LUMINISCENCIAS